Sobre Truman Capote y el miedo a involucrarnos con las historias que escribimos

Escribir una historia. ¿Es tan fácil como suena? Recuerdo que en tercer o cuarto semestre de la universidad, la profesora de escritura creativa nos puso como tarea leer el libro a Sangre fría de Truman Capote, catalogado como el primer ejemplo de  “periodismo literario”, porque aunque era un libro de ficción estaba basado en un violento asesinato cometido a una familia de 4, en un pequeño pueblo de Kansas, Estados Unidos. 

Me lo devoré despacio, tratando de entender las razones de esas personas para llevar a cabo ese asesinato, y sintiéndome aludida y, en el fondo, nerviosa porque es una historia de la vida real. Me me pregunté muchas veces si yo en su lugar sería capaz de eso. De convertir historias reales en ficción; y lograr que personajes de carne hueso, se convirtieran en almas vivientes atrapadas entre las páginas de un libro. Y aún más importante, salir ilesa, sin traumas ni complejos, y sin involucrarme de más con la historia. Sin dejar que me absorbiera al punto de no separar mi vida de lo que escribo.

Supongo que pasa lo mismo con algunos actores de películas de terror, que una vez terminan de grabar no pueden separar  la ficción de la vida real, y terminan sintiéndose como los personajes que interpretaron. ¡Hay varios casos que hablan de ello!

¿Periodista literaria? Lo dije en voz baja, mientras me imaginaba boli y libreta en una mano y cigarrillo en la otra, aunque no fumo. Pero cuando pienso en escribir no sé por qué se me viene a la cabeza la imagen de una femme fatal vestida de negro, escribiendo a solas en una habitación llena de post it con ideas, y un cigarro en la boca. No sé si es mucha televisión o simplemente mi alter ego que se cuela en mi mente en ciertas ocasiones.

Tal vez puede ser eso que dicen que cuando escribes puedes habitar en muchas historias, ser diferentes personas y vivir la vida que no muchas veces no puedes vivir. El caso, y volviendo a Truman Capote, es que me daba pánico el pensar estar en esa situación y escribir atrocidades que no hacen parte de la imaginación, sino de la realidad más pura. La realidad implacable que, cual película de cine, supera la ficción.

Pero mi pregunta, y la que más me interesó responder (o tratar de hacerlo) al escribir este post es cómo no involucrarnos de más con las historias que escribimos y aún así hacer un buen trabajo, sin afectar nuestra vida personal.

Por eso, hoy quise hablar de las 4 cosas que Capote hizo durante su proceso de escritura.

el miedo a escribir

Relación escritor -mensaje: objetividad  o subjetividad

Cómo hizo Capote para no escribir desde su subjetividad y no contaminar con sus propios juicios la historia. Cómo hizo para no conectar emocionalmente con ninguno de sus personajes, digo testigos, y mantener una relación cercana pero profesional entre escritor e historia. Cómo hizo para no perderse él mismo dentro del relato y las atrocidades que iba descubriendo.

Aunque una vez leí que, de hecho, tuvo mucho acercamiento con alguno de los asesinos. Y lo entiendo, porque cuando escribo tiendo a inmiscuirme sentimentalmente también. ¡Sobre todo cuando son proyectos a fines a mí!

Entonces cómo lograr que escribir una historia desde la “objetividad”, y manteniendo a raya nuestras propias emociones. ¿Se podrá? O será verdad eso de que uno siempre pone un poco de uno en lo que escribe, aunque no sea sobre nosotros mismos.

La respuesta dependerá de cada escritor, pero lo que sí sé es que este tipo de relatos nos dan la oportunidad de presentar los hechos como son para que el lector haga su propio análisis e  introspección y le dé un significado.

Lo bueno del periodismo literario, por ejemplo, es escribir para provocar que el que nos lee se encuentre a si mismo en la lectura. Clic para tuitear

Documentarse antes de escribir la historia

Documentarse bien es la base de la escritura. Clic para tuitear

Muchas veces he estado a punto de un ataque cardiaco cuando un cliente me dice algo así como “pero si solo es escribir un artículo”, o “solo es redactar un copy”. ¿Estás seguro?- Pregunto yo, con una ironía que, por obvias razones, no puedo ocultar. Porque sin investigación no hay fondo, y sin fondo es imposible que puedan haber buenos textos.  En esto siempre soy clara.

En el caso de Capote, él estuvo 1 año entero recorriendo el pequeño pueblo de Kansas (donde sucedieron los hechos), hablando con vecinos, policías y asesinos para entender cómo funcionaba la mentalidad criminal. Tenía que lograr ponerse en su lugar para entender los motivos ocultos tras la tragedia. Incluso, se reunió durante mucho tiempo con los dos asesinos en la cárcel. Al punto de que se dice que mantuvo una fuerte amistad con uno de ellos, lo que lo llevo a consumir drogas durante el proceso de escritura.

Asi que…

No importa si el proceso de investigación dura un año, como en el caso de Truman Capote; o un par de semanas, asegúrate de que antes de que empieces a crear el primer borrador, tengas la suficiente información como para saber por dónde empezar y qué estructura utilizar.

Escribir una historia: escuchar  y escuchar más

Me gusta escuchar, y me gusta hablar”– esta fue una de las cosas que mencionó Capote en alguna de las entrevistas que le hicieron cuando su libro se convirtió en Best Seller.

Y es que escuchar con atención es muy importante en el proceso de escritura. Porque recordemos que lo importante no somos nosotros sino las personas para las que vamos a escribir. Esto se aplica tanto en el marketing de contenido como en las historias de ficción.

Haz preguntas y deja que la gente se tome el tiempo para responderlas. Escucha con atención y mantén tus juicios y opiniones personales a raya.

Nadie sentirá confianza de hablar contigo si se sienten presionados o juzgados. Clic para tuitear

Capote, por ejemplo, nunca grababa las entrevistas porque decía que esto el restaba naturalidad al asunto y disminuía la apertura con sus entrevistados. Gozaba de una buena memoria, o al menos eso decía, y por eso en las noches transcribía todos los recuerdos que tenía de las entrevistas, investigaciones y conversaciones del día.

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escribir una historia

Tomarse el tiempo necesario para escribir

Las presiones del escritor emprendedor son constantes. Cuando trabajamos para clientes nos ponemos fechas límites que tenemos que cumplir, pero digamos que estamos escribiendo un libro de ficción, o no ficción; o quizá un ebook para un lead magnent, ¿Por qué presionarnos tanto aquí?

Capote duró 5 años en terminar su novela sobre este asesinato a sangre fría cometido a una familia de 4. 300 hojas fueron el resultado de la historia y todos los datos fueron narrados a través de la realidad. Repito que con este libro se inició el género de periodismo literario.

Así que no se trata ni de procrastinar en la escritura pero tampoco de autoexigirnos Más bien en tomarnos el tiempo necesario para hacer un buen trabajo.

Separar los textos de la vida real

Uff, lo más difícil.

Y la pregunta que me llevó a escribir sobre Truman Capote y el miedo a involucrarnos de más en las historias que escribimos, porque sí, aunque él era un escritor consumado, lo hizo.

«Todavía me persigue todo aquello. He terminado el libro, pero de algún modo jamás lo hice. Regresa una y otra vez a mi cabeza. Aparece y veo que nada ha terminado. Es como… el eco, no le das importancia pero sigue ahí: uno siempre lo escucha».

Los escritores somos medio detectives, medio psicólogos, medio adivinos, medio todo. Es muy importante tener ciertas reglas personales que nos ayuden a separar nuestro trabajo, es decir las letras que escribimos para los demás, de nuestra propia vida y de la manera en que la vivimos, para no nos afecte. Pero es duro. Somos seres emocionales.

Tenemos que ser lo suficientemente fuertes para entender que es un trabajo y saber cuándo cambiar el chip y volver a nuestra vida real.

Cuando estamos trabajando debemos estar 100% conectados con la historia, los personajes y lo que estamos haciendo. pero cuando es tiempo de volver al mundo e instalarnos en la vida cotidiana, debemos salirnos de esa burbuja y ser plenamente conscientes que no somos nuestro trabajo ni la historia que estamos escribiendo.

Para esto podemos:

  • Ponernos un horario diario para escribir y cumplirlo.
  • Hacer una actividad diferente tan pronto dejemos de escribir y cerremos el ordenador.
  • Ten al menos un día a la semana libre para desconectar y centrarte en ti.

Ahora, después de casi 7 años de haberme leído ese libro, veo que no me convertí en periodista literaria después de todo, aunque sí vivo de escribir historias tanto en el mundo del marketing como en el ficcional, porque estoy trabajando en las ideas de mi primera novela.

Por ahora, espero que hayas disfrutado del proceso creativo de Truman Capote y le hayas dado algunas vueltas a mi pregunta sobre separar nuestras propias emociones de lo que escribimos.

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Por ahora cuéntame, como haces para no involucrarte emocionalmente con las cosas que escribes. Te leo en los comentarios.

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Una respuesta

  1. ¡ Que interesante artículo ! nunca he pensado en esto la verdad, pero ahora que lo leo, entiendo que soy de las personas que se relacionan al máximo en lo que están haciendo, tanto así que después de escribir un artículo, me pongo a leer sobre el tema en cuestión.
    Ya que me gusta estudiar y aprender nuevas cosas, y si es para escribir un artículo con calidad mucho más, así que creo que soy de las tipo intensa, pues cuando disfrutas haciendo algo que te gusta, pues te inmiscuyes, te mezclas, te sumerges y le pones tu sazón, tu toque al tema.
    De todas formas, sí que es cierto, esto de desconectar, y no hay nada como leer un artículo del mismo tema escrito por otra persona. ¡Ja!

    Saludos 😉

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